Nuestros locales: Modesto
El buen rollo que resiste en el Casco Viejo

En 2020, en pleno caos de la pandemia, mientras muchos negocios bajaban la persiana, Luis e Ion decidieron hacer justo lo contrario: levantarla. Tomaron las riendas del Modesto, un local con historia ubicado en una de las calles más emblemáticas del Casco Viejo bilbaíno. La crisis sanitaria no fue un obstáculo, sino el punto de partida para reinventar este clásico del ocio nocturno queer.
El Modesto nació hace más de 40 años como vermutería. Con el tiempo, se impregnó del espíritu punki que dominaba la Villa, convirtiéndose en refugio de modernos y, más adelante, en un punto de encuentro natural para el colectivo LGTB+. Hoy sigue siendo eso: un espacio en constante transformación, fiel al espíritu libre de la calle que lo acoge.
Su ambiente se define con dos palabras: buen rollo. No importa quién seas, cómo vistas o a quién ames: en el Modesto no se juzga, se celebra. Aunque el local no es grande, ha sabido convertirse en una parada obligada al comenzar la noche. Música, copas bien servidas y, sobre todo, cercanía: “Aproximadamente el 80% de nuestros clientes son habituales. Los saludamos por su nombre y muchas veces ya sabemos qué van a pedir”, cuentan sus dueños.
Una de las señas de identidad del bar es su diversidad. Durante el tardeo es común ver grupos de mayores de 50 años compartiendo copa con parejas queer, turistas o cuadrillas jóvenes. La mezcla fluye con naturalidad y respeto, haciendo de este espacio un reflejo auténtico de la pluralidad del colectivo.
Junto a sus socios, Luis y Zigor, también están al frente de otros espacios clave del ambiente bilbaíno como Manolita la Primera, Badulaque o Consorcio. Gracias a ellos, la calle Barrenkale se ha consolidado como una pequeña “zona queer”, con vida propia y una visibilidad cada vez más necesaria.
A pesar de los retos —y de unas instituciones que, lejos de apoyar, a menudo ponen trabas al ocio nocturno— el Modesto sigue adelante. Entre sus recuerdos más entrañables destacan las “dragaldas”, tardes de domingo con show drag, risas y diversión.
¿El deseo para el futuro? Que Modesto siga evolucionando sin perder su esencia: ser un lugar donde todo el mundo se sienta bienvenido. Y donde siempre haya algo por celebrar.