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Bizkaia Enamora – Txakoli de Bizkaia

Por supuesto que en Bizkaia hay mucho que ver, kilómetro de grandes paisajes, una buena oferta cultural para todos los gustos, arte a raudales… pero llega un momento en el que se nos cansan los pies de tantas pateadas y nos duele el cuello de no bajar la cabeza ensimismados ante tanta belleza arquitectónica. Es el momento de relajarnos y descansar degustando otra de las joyas de Bizkaia, un rico y fresco txakolí, que también ha sufrido una fuerte transformación en los últimos 20 años.

El Takolí
El txakolí es un vino normalmente blanco que se produce, entre otros sitios, en la provincia de Bizkaia y se caracteriza por ser un vino ligero algo agrio, elaborado a partir de uvas de cierta acidez. Es ligeramente carbonatado, muy aromático y con una graduación alcohólica algo inferior a los vinos tradicionales consecuencia de unas condiciones agro-climáticas propias, con un clima templado y húmedo.

“Bizkaiko Txakolina” es una denominación de origen que regula y ampara la producción de este tipo de vino en Bizkaia, cuya producción se da sobre todo en la zona de Bakio y Balmaseda.

El término ‘txakolí’ es conocido desde la Edad Media, y describía tanto al vino, como a los establecimientos en donde se servía, normalmente caseríos con viñedos propios que elaboraban y vendían el producto en el mismo lugar donde se producía.

Los viñedos
Pero no te conformes con degustar unas copas de este caldo mientras paseas por Bizkaia y comprar un par de botellas en el aeropuerto para llevarte de vuelta. Ponte ropa cómoda, calzado adecuado y la mente abierta dispuesta a descubrir y aprender a disfrutar paladeando este elixir.

Existen viñedos y bodegas inscritos en la Denominación de Origen dispersos por toda la geografía bizkaina, en los que podrás conocer el proceso de elaboración del txakolí en su totalidad, desde la visita a los viñedos hasta la cata.

Vete haciendo los planes y reservando, porque el mejor momento para visitar los viñedos es desde el mes de abril, moemnto en el que la cepa comienza a brotar, hasta la vendimia, finales de septiembre, comienzos de octubre, aunque en cualquier otra época la experiencia también merecerá la pena.

Desde Bilbao y en menos de una hora podrás llegar a cualquiera de als más de 50 bodegas inscritas en la denominación de origen Bizkaiko Txakolina. Podemos decantarnos por una pequeña bodega junto al mar o por una en el interior de Bizkaia, así que sean cuales sean tus planes seguro que los puedes encajar en una de estas visitas.

La Cata
El procedimiento a seguir para la cata del Txakolí es similar a la de cualquier otro alimento, mediante la realización de un análisis sensorial u organoléptico, utilizando los sentidos de la vista, el olfato, el gusto y el tacto.

Lo ideal es utilizar una copia media, fina, transparente y sin talla ni dibujos, y siempre se agarra por la zona inferior (el pie), para evitar calentar el vino y manchar la copa con los dedos.

LOS COLORES.
Se inclina la copa, una vez llenada hasta la mitad, unos 45º y se coloca sobre un fondo blanco. Es imprencindible que el txakolí esté limpio y brillante. No turbio ni con posos. Al tratarse de un blanco joven distinguiremos tonos como amarillo pálido, amarillo verdoso, amarillo pajizo…

EL AROMA.
Primero acercamos la nariz a la copa sin moverla, para medir su intensidad aromática y evaluar si el vino tiene aromas limpios o por el contrario olores desagradables.
Después movemos el vino y volvemos a oler, para comprobar si se da variación con los olores percibidos anteriormente. Un gran vino debe tener una amplia gama de aromas y que éstos estén equilibrados. En el txakolí de Bizkaia podremos distinguir aromas frutales cítricos, de frutas exóticas, hierba, aromas florales…

EL SABOR.
Introducimos una pequeña cantidad de líquido en la boca para apreciar los sabores. El dulce proviene de los azúcares y el alcohol, y el txakolí tiene que tener también sabores ácidos, que se perciben con los laterales de la lengua.

SENSACIONES TÁCTILES.
Introducimos nuevamente txakolí en la boca y los removemos por toda la cavidad, para detectar sensaciones como efervescencia, ardor o calidez debido al alcohol, el cuerpo del txakolí, su tanicidad (senación de sequedad).

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