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Cosas que Debes Dejar de Hacer Después de los 40

El tiempo pasa y cuando menos te lo esperas sufres de ciática, te salen pelos en lugares extraños y la gente te mira raro cuando dices “efectiviwonder”, tías. Sí amigas, estáis haciéndoos viejas, estáis a dos teleberris de andar con taca taca por el pasillo de una residencia y vosotras seguís comportándoos como unas mamarrachas.

Es tal la plaga de señoras que se comportan como niñatas que los filósofos han acuñado el termino “addultescente” para catalogaros, maricones, que ya peináis canas y seguís creyéndoos yogurines de pechos enhiestos, nalgas prietas y sonrisa profident. Y no guapas, vais de culo y cuesta abajo en caída libre hacia la vejez.

Hacerse mayor es inevitable y tenéis dos opciones nenas, o asumirlo estoicamente y madurar con cierta dignidad o bien convertiros en una de esas mamarrachas que se aferran a la juventud mientras la vida les pasa por encima.

Aquí os dejo unos pequeños consejos para que poco a poco os convirtáis en el adulto que deberíais ser, o del que menos os avergonzaríais.

Dejar de alimentarse con comida rápida.
Con 20 años una pizza te salva la vida, con 40 te puede joder el estómago, amiga. La mayor parte de las enfermedades están vinculadas a nuestros hábitos alimenticios. Y si seguís alimentándoos con comida basura vais a terminar rodando de camino al cementerio, embutidas en vuestra lycra fluorescente, que os comprasteis en los 90 en Ibiza. Así que hacedme el favor de jubilar esa alimentación y sobretodo esa lycra.

Aprende a cocinar de una puta vez.
Si en vuestra cocina tenéis más “tuppers” que ollas y sartenes sois unas inútiles y unas parasitas. Decidle a vuestras madres que os enseñe a cocinar, vosotros perderéis una mañana, ellas ganarán una vida. Si conseguís que vuestra alimentación vaya más allá de los macarrones requemados con chorizo crudo y los Kebabs, vuestro cuerpo os lo agradecerá. Vuestra lycra también, que ya no da más de sí.

El chándal está de moda, tú no.
Las modas vienen y van, pero de verdad, no existe ninguna ley que obligue a seguir todas las tendencias. Ahora que algunos diseñadores han elevado el chándal a objeto de lujo, daros el lujo de no ponéroslo, de verdad, ver a un tío con entradas y barriguita incipiente embutido en un chándal no es bonito, de hecho debería estar penado. Y cuando digo chándal digo camisas hawaianas, súper pitillos, piratas y gorras con brilli, brilli. La ropa NO es una máquina del tiempo, aunque os vistáis de niñatas seguiréis siendo unas puretas.

No viajar como un Erasmus.
Ser mochilero y alojarse en tugurios de mala muerte es guay, pero vosotros ya no lo sois. Lo único que vais a sacar de viajar así es una contractura y sarna, maricones, que ya tenéis una edad y dormir confortablemente ya no es un lujo, es una puta necesidad. Recorrerse el mundo de sofá en sofá, tirando de agenda, os saldrá barato, lo que os ahorréis en dinero lo perderéis en amigos. Hacedme un favor, pagaros un puto hotel.

Aprende a decir no.
Dicen que la madurez se alcanza cuando aprendemos a decir “NO”. En esta vida tenéis un montón de opciones y no queréis perderos nada, queréis ir a todos los sitios, hacer todas las cosas, vivir todas las experiencias… y siento deciros que os falta tiempo y os sobra edad nenas. Decir “no” puede salvaros la vida, tías. Cuando a las 3 de la mañana alguien os diga “tomamos la última” decid “no”, porque sabéis perfectamente que si no lo hacéis vais a terminar el un after, sin camiseta ni dignidad, y lo único que vais lograr es una resaca que os va a durar más que la puta lycra fluorescente que os comprasteis en Ibiza en los 90.

Deja a tus padres que disfruten de su jubilación, pesada de los cojones.
Vuestros padres no son vuestro banco, ni vuestras secretarias ejecutivas, ni vuestra cocineras, ni vuestros sastres, ni vuestros putos psicólogos, así que si queréis dinero pedid un prestamo, si necesitáis hacer un trámite en hacienda pedid la mañana libre, si queréis comer, cocinaros unas alubias, si se os descose la puta lycra acudir a una costurera y si tenéis problemas contactad con un psicólogo o dad la chapa a vuestras amigas.

Vuestro padres ya cumplieron con sus obligaciones respectos a vosotras, ahora es el momento de que disfruten de lo que les queda de vida sin tener que aguantar a unas gorronas impenitentes dándoles el coñazo todo el puto día. Así que hacedme un favor. Madurad maricones.

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