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Cáncer de Próstata y Sexo

La próstata es un órgano glandular del aparato reproductor masculino con forma de castaña, ubicado enfrente del recto que ejerce presión para que el semen sea expulsado también tiene la capacidad de cerrar el paso de la vejiga para impedir que ésta libere su contenido durante las relaciones sexuales.

Según la Sociedad Española de Oncología Médica los tumores más frecuentemente diagnosticados en varones en España son los de próstata (se espera que 2019 acabe con más de 34.000 nuevos casos), siendo también muy alta la supervivencia siempre y cuando se realice un diagnóstico precoz.

Las causas de este tipo de cáncer no están claras, aunque pueden ser: genéticas, hormonales, ambientales (dieta alta en grasas animales, exposición al humo del tubo de escape de los automóviles, polución del aire con cadmio, fertilizantes y sustancias químicas en las industrias de la goma, imprenta, pintura y naval…).

PREVENCIÓN SEXUAL
Algunos estudios han sugerido que existe un mayor riesgo de cáncer prostático asociado con la represión de la actividad sexual, como un comienzo en edad más tardía (así que destierra lo de “virgen hasta el matrimonio” si es que todavía crees en ello), así como en la cesación prematura de la actividad sexual.

Además, n estudio realizado durante 18 años por la Escuela de Salud Pública de Boston y con 32.000 participantes establece una relación positiva entre eyacular y la prevención del cáncer de próstata, concluyendo que aquellos varones que eyaculan 21 veces, de media, al mes tienen menos riesgo de padecer cáncer de próstata que los que eyaculan un menor número de veces.

Y DESPUÉS, ¿QUÉ?
El tratamiento del cáncer de próstata a menudo puede afectar a la vida sexual del paciente, ya que, dependiendo de variables como la edad, es posible que se experimenten problemas de erección o incluso en la capacidad de eyacular, siendo necesario en muchas ocasiones, experimentar nuevas vías de placer para la recuperación del nivel de vida sexual.

Aunque cada caso es único, según los expertos estos son algunos consejos para recuperar la vida sexual:

• Autoestima: tras un tratamiento de estas características surgen dudas sobre si se podrá retomar la vida sexual, por lo que hay que trabajar el estado anímico y la confianza.

• Comunicación: en caso de tener pareja se debe establecer una comunicación abierta en cuanto a la intimidad y sexualidad, ya que establecer puentes comunicativos ayudará a afianzar la relación y generar lazos más fuertes.

• El sexo es más que penetración: la experiencia traumática de haber pasado por un cáncer de próstata quizá pueda ser una magnífica oportunidad para ver y pensar la sexualidad desde una óptica diferente y enriquecedora. Así mismo, el redescubrimiento del cuerpo a través de las caricias y el sexo oral incluso puede ser un nuevo comienzo en una pareja que lleva tiempo junta.

• Uso de juguetes: haber padecido un cáncer de próstata no está en absoluto reñido con el uso de objetos de placer. Si el paciente está preocupado por dar placer a su pareja, incorporar accesorios sexuales en la relación puede ser de gran ayuda y estimular mentalmente al hombre para que éste recupere el deseo sexual.

Un hombre que se somete a tratamiento contra el cáncer de próstata debe prepararse para la probabilidad de padecer de disfunción eréctil. Pero aunque es un problema típico, la disfunción eréctil no es inevitable. Cualquier hombre que la desarrolle puede seguir disfrutando de relaciones sexuales, incluso orgasmos profundamente gratificantes, siempre y cuando esté dispuesto a dejar de considerar las erecciones como un requisito indispensable.

Nervios distintos controlan las erecciones y los orgasmos. Así que aun cuando los tratamientos para el cáncer de próstata dañan o destrozan los nervios que controlan las erecciones, normalmente quedan intactos aquellos nervios responsables por los orgasmos. Es cierto, es necesario adaptarse para poder estimular hasta el orgasmo a un pene flácido. Pero en un entorno erótico con suficiente estimulación manual, oral o con un vibrador, es absolutamente posible.

En cuanto al sexo anal, es posible que necesite más tiempo para la curación antes de tener sexo que implique estimulación o penetración rectal (con pene, juguetes, vibradores o dilatadores). Pero siempre hay que seguir las indicaciones del médico.

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