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La Escala Kinsey

Al ser humano le gusta clasificar todo para poder entenderlo mejor, ya que lo que no comprendemos o se escapa a nuestro control nos produce desasosiego y malestar. Por eso, en el caso de la orientación sexual, se han creado términos que nos clasifican en función del tipo de persona que nos atrae (homosexual, heterosexual, bisexual, pansexual, asexual…), pero… ¿qué pasa si me considero vegetariano y un día al año como jamón jabugo?

Algo parecido debió pensar Escala de Kinsey, uno de los pioneros de la investigación sexual humana en Estados Unidos, que al ver que las personas no encajaban de manera exclusiva en las categorías tradicionales de heterosexuales y homosexuales o bisexuales, creó la escala de Kinsey, que establece siete diferentes grados de comportamientos sexuales.

Cuando se publicó dicho estudio (año 1948 en el libro “Conducta sexual en el varón”) se trataba de algo muy novedoso ya que fue el primer estudio que plasmaba tal diversidad y se alejaba de la monosexualidad entonces comúnmente aceptada.

En dicha escala, evaluando el historial sexual de una persona o los episodios de su actividad sexual en un tiempo dado, se usa una graduación desde 0, es decir, exclusivamente heterosexual, hasta 6, es decir exclusivamente homosexual. Proporcionando una clasificación en la orientación sexual, estableciendo grados de bisexualidad.

Unos años después (1953) en el libro “Conducta sexual en la mujer”, Kinsey añadió un grado adicional, denominado X usado para la asexualidad.

Grados de la Escala Kinsey en la realidad

Seguro que ahora te en caja más el comportamiento de algún amigo al que no sabías en qué acera colocar, y es que está claro que en esta vida, y meno s en el entorno LGBT, nada es blanco o negro. Éstas son las clasificaciones de la escala:

0. Exclusivamente heterosexual. Aunque nos gustaría que todos los machos sean de nuestra acera (o todas las mujeres en el caso de las lesbianas), lamentamos decirte que por mucho que despliegues todas tus armas de seducción (y seguro que tienes muchas) alguno jamás pasará por tu cama.

1. Predominantemente heterosexual pero accidentalmente gay. Lo que conocemos por gayfriendly. Es nuestro mariliendre particular y aunque es heterosexual podría mantener alguna relación homosexual como experiencia.

2. Heterosexual con predominancia homosexual. También conocido como “hetero-curioso”. Suele tener novia peor si sabes como jugar tus cartas es posible que consigas llevarlo al huerto.

3. Bisexual. Aquella persona a la que le gustan más o menos por igual tanto las personas de su mismo sexo como del sexo opuesto.

4. Homosexual con predominancia heterosexual. El gay o la lesbiana que hace una vida “más hetero” y que no descarta tener relaciones con personas del sexo opuesto.

5. Predominantemente homosexual pero accidentalmente hetero. Aunque tiene claro que es homosexual, puede tener alguna relación heterosexual a lo largo de su vida como experiencia, y es que hay que probar de (casi) todo en esta vida.

Siempre ha tenido claro que era homosexual y nunca ha tenido relaciones con el sexo opuesto.

X. Asexual. Da lo mismo quien seas, como seas porque no despartarás deseo sexual en esa persona, simplemente porque no lo tiene.

La Escala Kinsey en datos

En la época de la publicación de la escala y del estudio correspondiente, Kinsey ya obtuvo algunos datos significativos, como que: el 11,6% de los varones y mujeres blancos entre 20 y 35 años manifiestan una clasificación 3 (bisexualidad); que el 60% de los hombres y el 33% de las mujeres participaron al menos en una práctica homosexual manifiesta antes de los 16 años de edad; o que del 2 al 6% de las mujeres, entre 20 y 35 años, se colocaban en un grado de 5, y​ del 1 al 3% de las solteras entre 20 y 35 tenían un rango de 6.

La agencia de estadísticas YouGov publicó hace pocos años un estudio sobre la orientación sexual de la población británica basándose en esta escala, donde un 43% de los jóvenes británicos no se consideran totalmente heterosexuales.

Más de 1.500 británicos participaron en la encuesta, de los cuales un 72% se posicionaron en el nivel 0 (heterosexuales) y un 4% en el nivel 6 (homosexuales). Sin embargo, ¿qué ocurre con el porcentaje restante? Un 19% reconocía situarse en algún punto intermedio de la escala, aunque tuviera clara su orientación sexual. Es decir, no necesariamente eran bisexuales por no posicionarse en alguno de los extremos de la escala.

A pesar de que la gran mayoría de la población se considera heterosexual, elegir el nivel 1 como respuesta a la encuesta indica que un sector de los participantes están abiertos a probar experiencias homosexuales. Algunos de ellos indicaban que la sexualidad no es tan simple como escoger “blanco o negro”, sino que plantean la opción de conocer nuevas sensaciones a pesar de tener clara su orientación sexual.

La organización elaboró un segundo informe por edades, destacando el que comprendía los años 18 y 24, donde se encontraron los resultados más sorprendentes. Casi la mitad (un 43%) de los participantes comprendidos entre estas edades eligieron un nivel entre el 1 y el 5 para definir su orientación sexual. Estos resultados concluyen que nos encontramos ante una sociedad sin duda más avanzada, que no se ciñe solo a los tópicos sexuales y donde la diversidad está a la orden del día.

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