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Manu (Divina Diva) y Errapel (La Reno)

aunque se han tenido que adaptar a los nuevos tiempos y a las nuevas maneras de actuar, manu y errapel (‘divina diva’ y ‘la reno’ cuando se calzan sus tacones y se suben a actuar a un escenario) vivieron el esplendor de las salas bilbaínas cuando todavía los coletazos de la dictadura franquista azotaban el colectivo lgbt. por supuesto, las cosas han cambiado mucho, y así recuerdan y ven la transformación de la noche en la villa estas dos grandes artistas.

BLUE.- ¿Hace cuanto te dedicas al transformismo?

Manu.- Trabajar, trabajar, desde el año de las inundaciones, desde el 82 – 83.
Errapel.- Esto viene de hace muchos años, pero después de un parón largo por circunstancias hace 6 años que lo he retomado.

BLUE.- ¿Qué te animó a dedicarte al mundo del espectáculo?

Manu.- Yo cuando aquel entonces tenía conocidos transformistas y me empujaron. Comencé un día y otro hasta que vi que me gustaba y decidí tener esa profesión.
Errapel.- Siempre me ha gustado todo este mundo y tuve posibilidad de conocer hace muchos años a artistas en las pocas salas que había. Me gustó y comencé, aunque después vino la mili, y un tema personal que me hizo hacer un parón.

BLUE.- ¿Qué ha cambiado en el transformismo de cuando empezaste a ahora?

Manu.- Mucho. Todo, todo. Date cuenta que el transformista era antes un personaje que tú imitabas. Las artistas sacaban en vinilo esas portadas tan fantásticas, y tú te ponías en el camerino ese vinilo y te maquillabas o intentabas hacerlo para parecerte a esa persona que ibas a imitar. Yo, por ejemplo, hacía a Sara Montiel, y en BIlbao me conocen más por “Manu Montiel” que por lo que estoy haciendo últimamente.
Errapel.- Igual que cambian los tiempos. Las nuevas generaciones tienen otro tipo de transformismo. El de toda la vida siempre ha sido hacer una imitación de un personajes, te transformas en él, imitas sus gestos… ahora el que hace de La Pantoja también te hace de Mónica Naranjo o de Lady Gaga. Yo nunca había visto una travesti con barba, por ejemplo, pero las cosas cambian y al público joven le gusta esto, y lo veo muy bien.

BLUE.- ¿Crees que hay una buena generación de relevo?

Manu.- Se puede decir que sí, por toda la gente que tiene valor de subirse ahí arriba, pintarse, estar hora y pico y hacer sonreir a la gente… pero no es lo mismo de antes, ya no es transformismo, ahora es más para divertir o porque te gusta ponerte unos tacones.
Errapel.- Ahora hay otro tipo de transformismo y me da pena que el de antes se vaya perdiendo, pero el público también es diferente. Todavía queda gente al que le gusta el transformismo de antes. El transformismo de hoy en día también evolucionará, y le seguirá gustando a la generación que lo ha vivido.

BLUE.- ¿Hasta cuando te ves actuando?

Manu.- (Risas). Muchas veces he pensado que tengo una edad, llevo mucho tiempo, todos trabajamos por dinero… y lo que hago, aparte que me gusta hacer que la gente lo pase bien, lo hago también por dinero, y de momento me viene muy bien tal y coo están las cosas.
Errapel.- Hasta que el público quiera y yo pueda.

BLUE.- ¿Se puede vivir del mundo del transformismo?

Manu.- Actualmente no. Yo he vivido muchoas años del transformismo, pero muchos, y he ganado mucho dinero. Pero desde la crisis, empezaron a cerrar salas, y ya no se paga lo que antes se ganaba
Errapel.- Antiguamente sí, hoy en día no. No hay salas, la gente no quiere pagar… Y todo esto lleva un proceso muy caro, todo el vestuario, maquillaje, el tiempo de preparación… Pero la gente ve la hora y media de espectáculo y no valora lo que hay detrás. Antiguamente con tres bolos en un fin de semana se ganaba lo mismo que otra persona en un mes.

BLUE.- ¿Se liga más o menos siendo transformista?

Manu.- En mi caso siempre he diferenciado mi trabajo con la persona que soy. Yo nunca he ligado estando de transformista, porque no me gusta. En los locales donde he estado me he pintado, he actuado, me he lavado la cara y sigo siendo la misma persona, Manuel, no soy el personaje. Ligues sí que salen, pero para irte a la cama de mujer, y yo no me siento mujer. Cuando la gente se entera que te dedicas a esto sí que a veces se echan para atrás y te sientes rechazado. A mí si ahora me preguntan que a qué me dedico, digo que soy recepcionista de una sauna gay, pero no digo que por las noches soy transformista.Errapel.- La gente quiere ese momento, ese morbo, esa curiosidad. Que sea hombre y a la vez mujer. La gente quiere probar sensaciones nuevas… Pero yo no, porque una cosa es el personaje y otra la persona. Yo puedo insinuarles, pero de ahí a pasar a mayores, nunca. Y eso puede suponer un problema, porque a veces no sabes si alguien quiere estar contigo por la persona que eres o por el personaje y el morbo que les da. También pasa que a mucha gente retrógrada le echa para atrás que me dedique a esto, la gente mayor como que lo entiende mejor.

BLUE.- ¿En esta profesión se hacen más amigos o enemigos?

Manu.- Las dos cosas. Nuestro mundillo es muy malo y siempre queremos ser más que los demás. Puedes hacerte muy buenos amigos, como en mi caso tengo, y también muy malos enemigos por el hecho de que te quieren pisar, que te quieren joder, o ver que no trabajas, y como hay tanta falta de trabajo, te matan por trabajar.
Errapel.- Hay de todo. Yo tengo amigos pero sé que tengo enemigos también. Yo tengo la conciencia tranquila. He intentado ayudar a mucha gente llevándoles a actuar, ofreciéndoles… y aunque hoy en día no nos hablemos, no me arrepiento, porque yo las cosas las hago sin ánimo de nada. Es una pena que además de ser pocos nos estemos jodiendo entre nosotros.

BLUE.- ¿Cómo era el ambiente en la época en que empezaste a actuar?

Manu.- Era maravilloso. Teníamos sitios, sabíamos a donde ir hasta las tantas. Salías de un local y te ibas a ver a otro compañero a otro local, había salas. Ahora la noche en Bilbao prácticamente está muerta.
Errapel.- Totalmente diferente. Había salas, el público era diferente. Estábamos en ese cambio político en el que hasta entonces se vivía como en guetos, pero ya se respiraba otro ambiente. Había más compañerismo y nos ayudábamos más.

BLUE.- ¿Cómo se ligaba en aquella época sin aplicaciones para móvil ni internet?

Manu.- Nos bajábamos a ligar al Arenal o a la estación, o en la calle… que ahora también se puede hacer pero las aplicaciones son lo más importante en el ligoteo.
Errapel.- La forma de ligar era más bonita. Las miradas. Cosas que hoy en día no hay porque te lo dan todo a la carta, y luego resulta que esa carta está envenenada, porque no tiene nada que ver con lo que te han mostrado. Antes te ponías en el parking que había detrás del Arriaga, y pasaba un coche y te recogía y te llevaba a Artxanda, por ejemplo.

BLUE.- ¿Qué recuperarías del ambiente de aquella época?

Manu.- Locales. Locales de poder decir, vamos aquí a una hora luego allí… La manera de quedar y relacionarno, ir a buscar a alguien a casa, ir a tomar algo, juntarnos después a las 3:00 de la mañana en casa de algún amigo.
Errapel.- Sobre todo el tema de la comunicación. Que internet y las apps están muy bien para algunas cosas, pero ya no hay comunicación. Y reivindicar que ahora parece que la noche es sólo para los jóvenes y a veces cuando sales por ahí parece que dicen “la vieja ésta qué hace por aquí”. Lo que sí que echo de menos es mucha gente que conocí que ya no está

BLUE.- ¿Había mucha persecución hacia el colectivo LGBT?

Manu.- Yo ya no lo viví, llegué a lo último, porque soy mayor pero no tanto. Pero aún así la gente que yo empecé a conocer sí que te contaban esas películas que daban un poco de miedo. Yo soy de fuera de Bilbao, de Arrigorriaga, y nunca he tenido problemas en mi pueblo por ser gay, siempre he sido aceptado.
Errapel.- Quedaban restos de la dictadura, y alguna vez sí que hubo alguna redada, pero pocas.

BLUE.- ¿Alguna anécdota de aquella época?

Manu.- En el pueblo vivíamos en un bajo los tres amigos que empezamos a mariconear, y a las doce nos escapábamos por la ventana, y eso que teníamos 18 años, para venir a bilbao a Distrito 9. Era divertido porque siempre estaba la Guardia Civil dando vueltas.
Un recuerdo negativo, estando tomando un café venir una chica y decirme “hola Sara” (mi nombre artístico), y la gente con la que estaba no sabía a qué me dedicaba. Me jodió mucho, y en ese momento me dije que o era una cosa o era otra, y decidí ser Manu.
Errapel.- Recuerdo una de esas últimas redadas policiales que me toco vivir. Habia una que siempre estaba en la puerta controlando, y de repente llegaron los maderos con aquellas “lecheras” y todas las maricas corriendo y escapando de allí, porque a veces te cogían y te llevaban a Garellano por maleante. Y ésta que estaba en la puerta echó a correr hacia las vías del tren y cuando se vio acorralada saltó a la ría y la sacaron los bomberos (y se la llevaron, claro).

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