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Me han hecho una Bomba de Humo

Qué rico es el lenguaje. Tenemos palabras para expresar todo, hasta lo más nimio e insignificante, y si la sociedad “evoluciona” y nos hacen falta nuevos términos, pues nos los inventamos. Precisamente con el propósito de explicarte el significado de esos nuevos palabros nació esta sección, más propia de Barrio Sésamo que de otra cosa. Este mes venimos con tres nuevas expresiones que explican situaciones que, sí o sí, te han ocurrido después de una cita a través de las redes sociales.

Somos muchas, y quien escribe está incluida, las que nos hemos puesto como propósito encontrar una pareja decente durante 2019. Pero con el paso del tiempo la cosa parece que se pone más y más chunga, o eso es por lo menos lo que comentamos todas y todos en nuestros corrillos de domingo tras citas infructuosas y de final inesperado.

Y es que el mundo de las “first dates” se complica año a año, en parte gracias a la aparición de nuevas “tendencias” que te dejan con más dudas que certezas. Y así, amigas, a una se le quitan las ganas de salir de la soltería.

Enero es un mes de repunte. En Grindr, Wapa y todas esas satánicas aplicaciones se duplican los “taps” y los intentos de conocer a nuevas personas, como si hubiera que empezar el año con energías e ilusión renovadas. Pero el final de esos encuentros te puede deparar agrias sorpresas que, desde hace poco, tienen además su nombre oficial.

La primera práctica que logró su definición fue el “benching”. Cruel a más no poder, su significado sería, más o menos, “estar en el banquillo”. Es decir, ser el suplente o el “plan B” de la persona que ha provocado tu ilusión convocándote a un café. En este caso, tú crees que la quedada es de igual a igual, pero resulta que la intención de tu acompañante es no volverte a llamar, a no ser que le falle el “plan principal”. Para ello, te rechazará con una coletilla que te dé cierta esperanza de futuro. Un “ahora no puedo, pero quizás el domingo sí” y mierdas similares, que mantienen en vilo a las víctimas de quien practica el “benching”. Una tendencia analizada por especialistas, que alertan de su crecimiento tras la aparición de los dichosos móviles, y que deja sumidos en una enorme inseguridad y sensación de dependencia a quienes, sin aviso previo, son rechazados.

En 2018, al “benching” se le unió el “ghosting”, que viene a ser una especie de “bomba de humo”, de esas que todas hemos hecho para huir como ratas en plena fiesta.

La cosa sería algo así: tras semanas o meses de una buena interacción con otra persona, un día envías un mensaje y la respuesta no llega nunca. Insistes, la otra persona lo ha visto, pero jamás te contesta. En breve, sin que te hayas dado cuenta, te bloquea y no vuelves a tener noticia alguna. Y todo sin explicación previa y con una desagradable sensación de haber hecho algo y de haber perdido un tiempo precioso pensando en el futuro con ese o esa candidata a pareja.

Es algo que se ha popularizado tras la llegada de Instagram o Whatsapp y resulta mucho más brusca e inesperada que el “benching”.

El último palabro en llegar a nuestra redacción es el “curving”. Básicamente es una modalidad de las anteriormente explicadas, pero mucho más “sutil” y elegante. De hecho, casi no te das ni cuenta de que tu interlocutor te acaba de mandar a tomar por saco.

El “curving” consiste en rechazar a la otra persona, en decirle que no quieres nada con él o ella, sin explicar un porqué. Pero siempre con maneras amables y suavizadas que hagan sentir menos culpable a quien lo practica. Hay que ser muy sagaz para detectarlo y, por ende, para enfadarse con el “curving-maker”.

Como ves, tres acepciones que resumen muchas de las vivencias de hoy en día, y que sólo nos dejan una conclusión: aunque los efectos puedan ser de culpa, hay que tener MUY CLARO que el culpable de estos comportamientos es solamente de quien los ejerce. Y detrás de ello suele haber infidelidades, miedos al compromiso o mil y una situaciones en las que el inseguro/a es quien desaparece, y no su víctima. Tenlo siempre muy muy presente.

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