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Orgullo LGBT (explicado para Millenials)

ueridas amigas Millenials, niñatas todas, hoy os quiero dar una clase de historia. Vosotras que habéis nacido en un país mucho más tolerante del que nos recibió a los que os precedimos, os disteis de bruces con la fiesta que hoy es el día del orgullo gay, pero desgraciadamente el orgullo, del ingles “pride”, que podría haber sido traducido como “dignidad”, fue en su origen algo muy diferente a una fiesta. La fiesta que hoy es, lo es gracias a la lucha, no lo olvidéis.

Hoy el orgullo es una oportunidad de festejar y visibilizar nuestra existencia como colectivo. Nos vestimos de mamarrachas y nos subimos en carrozas. Bebemos por encima de nuestras posibilidades y follamos todo lo que podemos. Por eso es importante conocer nuestra historia y contextualizar el evento para que no pierda su naturaleza reivindicativa.

Yo, que ya peino canas, os voy a explicar un poco por encima qué coño es el orgullo. Si queréis profundizar en el tema siempre os queda la wikipedia, porque dudo que se os ocurra pisar una biblioteca, niñatas iletradas.

¿Qué es el Orgullo?

El orgullo LGTBI se celebra el día 28 de junio, y la fecha no es casual. Fue un 28 de junio de 1969 cuando murió Judy Garland, que venía a ser la Beyonce de la época, una Lady Gaga más sobria casada con un marica y que parió a otra, Liza Minnelli.

Aquel día, un grupo de travestis, transexuales, bolleras y maricas lloraban la muerte de su amada diva en un garito llamado “Stonewall”, cuando como cada semana la policía de Nueva York decidió hacer una redada. Sí amigas, en aquella época ser homosexual era un delito y una enfermedad. Éramos perseguidos, maltratados y encarcelados. éramos escoria.

Aquellas compañeras asumían las detenciones y los maltratos como algo consustancial a su condición sexual. Sin embargo aquel día, cuando apareció la policía, no parece que tuvieran el coño para farolillos, su amada divorra había muerto, y decidieron rebelarse contra la agresión semanal de las autoridades.

Se revelaron, con pelucas y tacones y los dos cojones u ovarios que les venían de serie y provocaron que una multitud de sus iguales, alertados por su valentía y la dignidad que demostraban con su resistencia, salieran a la calle con la cabeza alta a pelear por sus hermanas. Ya no iban a sentirse avergonzadas por ser diferentes, es más, iban a hacer alarde de su condición, por lo menos un día al año.

Y fue tal la que se lió que a partir de aquel momento la comunidad LGTBI dejó de ser un sujeto pasivo de la historia para tomar las calles y reivindicar sus derechos. Ese día nació el día del orgullo LGTBI.

Y los que dieron comienzo a la revolución no eran ni poderosos, ni intelectuales, ni gente guapa. Eran personas marginales, pobres de solemnidad. Gente que probablemente no invitaríais a cenar a vuestra casa.

Las maricas con dinero tenían abogados cuando había redadas; a las maricas monas las revueltas les pillaron mirándose al espejo y a los machotes del colectivo que desprecian a las maricas con pluma en Grindr les pilló haciéndose la pedicura en un armario. Ahora son ellas, las ricas, guapas y musculocas las que se pavonean en las carrozas del orgullo. Tócate los cojones.

La revolución por nuestros derechos la encabezaron travestis, transexuales, bolleras y maricas con pluma. No tenían un duro, pero les sobraba dignidad. Fue la marginalidad la que luchó por nuestros derechos y eso es algo que nunca debemos olvidar.

Mucho ha llovido desde entonces y por estos lares mucho han mejorado las cosas, aunque no olvidéis que son muchos los países en los que a día de hoy la homosexualidad es un delito, penado con la muerte incluso. De hecho hoy en día los fachas proliferan en Europa, y entre sus objetivos está arrebatar nuestros derechos. Así que hoy más que nunca la lucha continua tías.

Y yo me alegro de que os volváis locas del coño y participéis en la fiesta en la que hoy se ha convertido el Orgullo, pero no olvidéis que ese día celebramos la lucha por la dignidad y la igualdad del colectivo LGTBI, una lucha que ha dejado y sigue dejando muchos muertos y represaliados por su condición sexual.

Así que feliz orgullo y que la lucha continúe, compañeras.

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