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Y si fueras Fraisexual

La velocidad con la que surgen nuevas tendencias, etiquetas y definiciones sexuales es casi tan abrumadora como la de los inventos tecnológicos que, como champiñones, florecen cada Navidad (el altavoz parlante de este año nos parece un timo como la copa de un pino, dicho sea de paso). Este mes han cogido fuerza dos nuevos palabros: fraisexual y demisexual. Y queremos ponértelos encima de la mesa, por si te pudieras ver reflejado/a en alguno de ellos.

La definición más novedosa es la de los fraisexuales. Son aquellas personas que sienten atracción por otras que acaban de conocer, pero que en cuanto generan vínculos o saben más de esa otra persona pierden el interés por completo. Es decir, sienten atracción sexual “primaria” (la que entra por los ojos), pero la “secundaria” les repele y les deja fríos como témpanos. No hay, pues, conexión emocional y no les interesa ningún aspecto íntimo de la persona que tienen delante. Algo que, según los psicólogos, les ocurre a muchísimas personas, pero que, hasta la fecha, no tenía definición concreta.

El antónimo de fraisexual sería la palabra demisexual. Es decir, el interés no se despierta por la belleza, el olor o por la manera de vestir de quien tienen delante, sino que deben conectar emocionalmente con su ligue para desarrollar unas ganas sexuales. Son personas que se enamoran de amigos o gente cercana, y no de un desconocido cualquiera que se encuentran en las aplicaciones de móvil o en la pista del Balcón de la Lola.

Puede parecer que estamos hablando de algo de toda la vida, pero lo cierto es que, tanto fraisexuales como demisexuales se comportan así siempre. No hay variaciones, aunque lo intenten, y por eso los profesionales en sexología han decidido ponerle su correspondiente etiqueta.
Hay otros términos similares, pero con matices. Está el acoisexual, referido a quien se fija en otra persona, pero que, en el momento en el que se ve correspondida, pierde todo el interés. Lo contrario de los reciprosexuales, que sólo experimentarán un interés sexual si descubren que atraen sexualmente a otra persona. Lo cual es genial para todo aquel que se quiera ligar a un reciprosexual, claro.

Como ves, hay gustos y etiquetas para todo el mundo. Y, aunque pueda parecer que todos somos una mezcla de todas, tendemos a ubicarnos más en unas que en otras. Cuestión de explorarnos a nosotras mismas, con honestidad.

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